martes, 13 de octubre de 2009

Diecinueve años sin Oscar Alemán


De una infancia pobre logró brillar en la noche parisina y porteña. Fue un artista, mucho más que una genial guitarrista de Jazz.


Nació en el Chaco en 1909 en una familia de artistas, su madre era de origen Toba y su padre uruguayo de ascendencia española. Trabajaban bajo el nombre de Sexteto Moreira, el que ya integraba aún siendo niño Jorge Marcelo Alemán bailando y zapateando. Giran por la Argentina, bajando inclusive a Buenos Aires, en busca de mejores posibilidades deciden ir con sus actuaciones a Brasil, allí ocurre lo peor, su padre se suicida al enterarse de la muerte de su esposa y los hermanos que formaban parte de la compañía artística lo abandonan.


En Brasil sobrevive con pequeños trabajos, comienza tocando el cavaquinho y luego pasa a la guitarra, conoce a Gastón Bueno Lobo con quien forma el dúo Los Lobos, actúan en Buenos Aires y después salen de gira a Europa.


España sería el primer destino, ya con el dúo disuelto llega a París, allí se relaciona con lo mejor de la escena del Jazz, como con el guitarrista belga de origen gitano Djiango Reinhardt con quien forja una gran amistad y una admiración mutua, con Louis Armstong y Duke Ellington, entre otros. Josephine Baker se maravilla al verlo actuar en el Hot Club de París y lo convoca con su director artístico, recorriendo en el mundo a través de sus maratónicas giras.


El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo trae de nuevo a Buenos Aires, rápidamente se convierte en una estrella de la noche porteña que se deleita con su virtuosismo como guitarrista, el que coloca sobre la espalda, mientras canta y baila. Tuvo distintas formaciones, la más brillante fue un quinteto que también intregró el violinista chileno Hernán Oliva, quizás la genialidad de ambos hizo que no estén mucho tiempo juntos. Poco simpazante con el Peronismo, a pesar de que tocó casi forzadamente en algunos actos políticos, fueron las décadas del 40' y 50' las de su mayor esplendor.


Su estilo musical iba mucho más halla del Jazz y del Swing, incursionando también en otros géneros, dejando destacados registros discográficos de standars como Limehouse Blues, Honeysuckler Rose, I got rhythm, entre otras, y una versión particular del tema Bésame mucho, en el que muestra su faceta de cantante.


Los años siguiente lo encuentran con menos actividad, tanto para las grabaciones como para las presentaciones en vivo, a pesar de alguna esporádica reaparición y de su trabajo como docente. Quizás el público, en especial los jóvenes, preferían a los nuevos ritmos que surgieron a partir de los años 60'.


Parte del legado se puede repasar en imágenes y testimonios de quienes lo conocieron en el interesante documental de Hernán Gaffet "Vida con swing", seleccionado y premiado en varios festivales.


Un año después de editar lo que sería su último disco "Si... otra vez!, Oscar Alemán fallecía el 14 de octubre de 1980, en la vivienda de su días finales en Maipú 359 en pleno centro porteño lo recuerda, al igual que nosotros, una placa colocada por iniciativa de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.




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